lunes, 6 de febrero de 2012

UNIDAD 6: EL SISTEMA REPRODUCTOR-GONADAL

Introducción
El ser humano es pluricelular y eucariota, y su reproducción es sexual, es decir, hombres y mujeres producen gametos masculinos y femeninos respectivamente, que se unen durante la fecundación y cuya unión da el zigoto.
El gameto femenino es de mayor tamaño, se llama óvulo y se produce en el ovario. El gameto masculino es de menor tamaño, se llama espermatozoide y se produce en el testículo.
1. Aparato reproductor
En general, el aparato reproductor, tanto femenino como masculino, produce los gametos, las células sexuales que al unirse, formarán un nuevo ser vivo. Durante la pubertad se empiezan a producir este tipo de células, además de manifestarse los caracteres sexuales secundarios.
Tenemos que diferenciar entre aparato reproductor masculino y femenino:

APARATO REPRODUCTOR FEMENINO

En donde distinguimos, entre otras, las siguientes estructuras:

OVARIOS: Órgano par en el que se producen y maduran los óvulos, el gameto femenino.
TROMPAS DE FALOPIO: Conductos que comunican los ovarios con el útero y en los que se produce la fecundación.
ÚTERO: Órgano hueco y musculoso en el que se desarrollará el feto.
VAGINA: Canal que comunica con el exterior, conducto por donde entrarán los espermatozoides.
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Las funciones del aparato reproductor femenino son:

1.  Producir óvulos.
2. Producir y segregar hormonas relacionadas con la aparición de los caracteres sexuales secundarios.
3. Producir hormonas relacionadas con el ciclo menstrual.
4. Permitir la fecundación.
5. Producir hormonas implicadas en la implantación y el desarrollo del embrión, y el desarrollo de la placenta.
6. Producir hormonas relacionadas con el alumbramiento y el parto.

En el siguiente enlace podrás ver en flash el aparato reproductor femenino:
 http://www.saluddealtura.com/fileadmin/elementosFlash/aparato_reproductor_femenino.swf

APARATO REPRODUCTOR MASCULINO 

En donde distinguimos, entre otras, las siguientes estructuras:


Pene:Órgano copulador. Presenta gran cantidad de terminaciones nerviosas.
Escroto: Bolsa que recubre y aloja los testículos.
Testículos: Órgano par. Produce el gameto masculino: el espermatozoide. También son los responsables de producir hormonas sexuales masculinas, responsables de los caracteres sexuales secundarios.
Conductos deferentes: Transporta los espermatozoides desde el testículo a la uretra.
Vesículas seminales: Glándulas que producen líquido seminal. Sirve de alimento al espermatozoide.
Próstata: Glándula que produce líquido prostático, permite la supervivencia del espermatozoide.
Uretra: Conducto que recorre el pene y lleva los espermatozoides al exterior. Forma parte, también, del aparato excretor.
Epidídimo: Órgano donde se almacenan los espermatozoides hasta que son eyaculados. Si no ocurriera esto, los espermatozoides son reabsorbidos.
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Las funciones del aparato reproductor masculino son:

1.  Producir espermatozoides.
2. Producir y segregar hormonas relacionadas con la aparición de los caracteres sexuales secundarios.


En el siguiente enlace podrás ver en flash el aparato reproductor masculino:
http://www.saluddealtura.com/fileadmin/elementosFlash/aparato_reproductor_masculino.swf

Y como resumen, el esquema que completamos en clase:



2. Hormonas sexuales y su papel en el mantenimiento de la salud músculo esquelética.

Una de las hormonas sexuales de mayor relevancia es la testosterona. Esta hormona pertenece a la familia de los andrógenos y es producida por los testículos durante la adolescencia. Promueve el rápido crecimiento corporal durante la pubertad y la adolescencia, además de intervenir en la emisión de señales para detener dicho crecimiento.
La testosterona tiene otras funciones, como la de potenciar la masa muscular y ósea (efecto anabolizante), la resistencia física, la salud cardiovascular, la función hemodinámica, la función endotelial y la actividad sexual. En este último caso, se ha establecido una relación entre niveles bajos de testosterona y la aparición de la andropausia (síndrome que ocurre en la senectud), de la que hablaremos a continuación.
Un déficit en los niveles de testosterona produce sarcopenia, es decir, pérdida de masa muscular y aumento de la grasa corporal. Estos caracteres son típicos de la andropausia, una etapa de la vida adulta de todo hombre, donde los testículos producen menor cantidad de esta hormona. Si se administra testosterona de forma exógena, se produce una hipertrofia del músculo esquelético y un aumento del número de motoneuronas que inervan esos músculos y de la vascularización de esos músculos. Otras consecuencias de padecer un déficit en los niveles de testosterona son la osteoporosis (pérdida de masa ósea) y la osteomalacia (fallo en la calcificación de la matriz ósea por déficit de vitamina D).
Si la hormona masculina por excelencia es la testosterona, la hormona femenina, o mejor dicho, las hormonas femeninas son los estrógenos y la progesterona, y su déficit produce una de las enfermedades más conocidas durante la menopausia: la osteoporosis. Esta enfermedad se caracteriza por la pérdida de la masa ósea, que en estados avanzados provocan, principalmente, fracturas de muñecas, de fémur o de vértebras. Otras consecuencias de niveles bajos de estas hormonas femeninas, principalmente los estrógenos, son las alteraciones cardiovasculares, es decir, aumentan los niveles de colesterol malo y bajan los niveles de colesterol bueno, que provoca la aparición de ateromas (placas de colesterol en los vasos sanguíneos), que pueden llegar a culminar en una angina de pecho o en infarto de miocardio.

3. Ciclo menstrual femenino. Trastornos relacionados con la malnutrición.

Durante el desarrollo embrionario, se producen en torno a unos 400.000 gametos femeninos u óvulos, de modo que al nacer, ya se poseen todos los óvulos que tendrá una mujer a lo largo de su vida. Estos óvulos empezarán a madurar uno a uno a partir de la pubertad y sólo madurarán unos 400-450. A este periodo se denomina menarquia, y el periodo a partir del cual ya no madurarán más óvulos se denomina menopausia, en torno a los 50 años.
Cada óvulo porta la mitad de la información genética de la mujer que los produce. La otra mitad del genoma que falta para producir un embrión lo aporta el gameto masculino, el espermatozoide, si existiera fecundación. En el caso de no existir fecundación, el óvulo se destruye y se reabsorbe, además de producir una hemorragia, conocida como menstruación o regla. Este fenómeno ocurre de forma cíclica, cada 28 días aproximadamente (aunque este tiempo se puede acortar o alargar). Este ciclo es el conocido ciclo menstrual femenino, que estudiaremos a continuación.

El ciclo menstrual

Este proceso no sólo está regulado por el sistema endocrino sino que los propios ovarios tienen la función de glándulas endocrinas debido a que liberan diferentes hormonas que viajan por el sistema sanguíneo. El ciclo menstrual comprende el periodo de tiempo entre una hemorragia y otra y consta de varias fases:

1) Fase folicular. Durante esta fase, la hipófisis (situada en el cerebro) libera FSH y LH, hormonas que inducen la maduración de un óvulo (ojo, sólo se desarrolla un óvulo en cada ciclo). Una vez el óvulo está maduro, los ovarios producen estrógenos y progesterona, que inducen la formación del endometrio en el útero (el endometrio es un tejido que se engrosa y se hace rico en vasos sanguíneos). Más o menos a mitad de este ciclo, el óvulo maduro sale de uno de los ovarios (proceso conocido como ovulación) y pasa a la trompa de Falopio.

2) Fase lútea. En esta fase, se espera que un espermatozoide fecunde el óvulo para generar un embrión. Si no es así, el óvulo muere (sólo sobrevive de 1 a 3 días fuera del ovario) y se reabsorbe por el organismo. Transcurridos unos 14 días tras la ovulación, los ovarios cesan la producción de hormonas, hecho que produce que el endometrio se desprenda del útero y salga al exterior a través de la vagina en forma de menstruación. Tras este paso el ciclo vuelve a empezar.

Trastornos relacionados con la malnutrición

Como ves, en este proceso intervienen varias hormonas, y cualquier variación en su concentración o cualquier mal funcionamiento en alguna etapa del ciclo conlleva consecuencias. Uno de los factores que interviene es la nutrición.
Como ya hemos comentado en otras ocasiones, los extremos suelen ser perjudiciales, de modo que puede existir pérdida de la menstruación (conocido como amenorrea cuando supera los 90 días) tanto por desnutrición como por obesidad. Otro hecho del cual se desconocen más datos, es que las mujeres vegetarianas son especialmente propensas a padecer irregularidades en su ciclo menstrual, sea cual sea su consumo de grasas.

Nos centraremos en el caso de las dietas muy estrictas, sobre todo aquellas pobres en grasas, que acarrean fundamentalmente 3 problemas:

1) Desórdenes en el ciclo menstrual y pérdida de la menstruación. El doctor Jacques Bringer, jefe del servicio de endocrinología de un hospital de Montpellier, comenta: “Al imponerse inútilmente restricciones alimenticias, las mujeres alteran su ciclo menstrual y ponen en riesgo su fertilidad… el peso, la forma de alimentarse y el ritmo alimenticio condicionan, en gran parte, las regulaciones hormonales de los ovarios. Y, al querer constantemente estar por debajo de su peso fisiológico, las chicas pueden comprometer sus posibilidades de tener un bebé…”  Una adolescente tiene su primera menstruación cuando su masa de grasa es suficiente para ello (la cantidad suficiente de grasa corporal es la señal para empezar la menarquía). Por ello, mujeres jóvenes deportistas que se entrenan mucho tienen una pubertad más tardía, ya que tienen más masa muscular y menos masa grasa que las demás adolescentes. Con restricciones alimentarias excesivas que llevan a perder mucho peso (sobre todo grasas), las menstruaciones se vuelven cada vez más irregulares hasta que terminan desapareciendo.

2) Pérdida de la fertilidad. Una de las hormonas que regula la menstruación son los estrógenos y se deriva de la grasa y el colesterol. Según el doctor Demers, profesor de patología y medicina del Centro Médico Milton S. Hershey de Pensilvania, la síntesis de estrógenos es llevada a cabo tanto por los ovarios como por los tejidos adiposos, de modo que cuando el organismo se ve privado de grasa, se suspenden las funciones reproductivas.

3) Consecuencias a largo plazo: osteoporosis durante la menopausia. Si una mujer no tiene suficiente colesterol malo en sangre, lo más probable es que sufra desórdenes en su ciclo menstrual, según el doctor Demers. De este modo, se pierde temporalmente la fecundidad y se aumentan las posibilidades de padecer osteoporosis y fragilidad ósea durante la menopausia.
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Para concluir, parece que la solución está en consumir grasas de manera suficiente, de modo que los depósitos adiposos y el colesterol se mantengan a unos niveles normales. Así aseguraremos el correcto funcionamiento y la periodicidad de la menstruación. Una vez más, el aceite de oliva es uno de los mejores candidatos como fuente de grasa.

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA
 

-http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0004-6142009000300001&script=sci_arttext
-http://escuela.med.puc.cl/publ/boletin/geriatria/AlgunosCambios.html
-http://www.lasalud.com/pacientes/menopausia.htm
-http://es.wikipedia.org/wiki/Amenorrea
-http://nutricion.doctissimo.es/dietas/peligros-dietas/adolescentes-a-regimen-vigila-el-ciclo-menstrual.html
-http://dietasanaynutricion.com/como-influye-la-falta-de-grasa-en-el-cuerpo-durante-la-menstruacion.html

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